"El Cristianismo es un estilo de vida muy especial, el llamado es de CRISTO y quien lo reciba en su corazón comenzará a vivir con paz"
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ESE NO ES PROBLEMA MIO...

Un ratón, mirando por un agujero en la pared ve a un granjero y a su esposa abriendo un paquete.
Pensó qué tipo de comida podía haber allí.
Quedó aterrorizado cuando descubrió que era una trampa para ratones.
Fue corriendo al patio de la granja a advertir a todos:
“Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!”.
La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levantó la cabeza y dijo:
“Discúlpeme señor Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, más no me perjudica en nada, no me incomoda”.
El ratón fue hasta el cordero y le dice:
“Hay una ratonera en la casa, una ratonera!”.
“Discúlpeme señor Ratón, más no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted.
Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones”.
El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo:
“Pero acaso, ¿estoy en peligro?… Pienso que no”, dijo la vaca.
Entonces el ratón volvió a la casa, preocupado y abatido, para encarar a la ratonera del granjero.
Aquella noche se oyó un gran alboroto, como el de una ratonera atrapando su víctima.
La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado.
En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una serpiente venenosa.
La serpiente veloz picó a la mujer.
El granjero la llevó inmediatamente al hospital. Ella volvió con fiebre alta.
Todo el mundo sabe que para reconfortar a alguien con fiebre, nada mejor que una nutritiva sopa.
El granjero tomó su cuchillo y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.
Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla.
Para alimentarlos, el granjero mató al cordero.
La mujer no mejoró y acabó muriendo.
El granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.
Entonces... Sigues pensando que los problemas de los demás no son tus problemas?

MENSAJE DE DIOS



¿POR QUÉ TE CONFUNDES Y TE AGITAS ANTE LOS PROBLEMAS DE LA VIDA?
 
Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor.
Cuando te entregues a mí, todo se resolverá con tranquilidad según mis designios.
No te desesperes, no me dirijas una oración agitada, como quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos.
Cierra los ojos del alma y dime con calma: JESÚS, YO CONFÍO EN TÍ.
Evita las preocupaciones y angustias y los pensamientos sobre lo que pueda suceder después.
No estropees mis planes, queriéndome imponer tus ideas.
Déjame ser Dios y actuar con libertad.
Entrégate confiadamente en mí.
Reposa en mí y deja en mis manos tu futuro.
Dime frecuentemente: JESÚS, YO CONFÍO EN TI.
Lo que más daño te hace es tu razonamiento y tus propias ideas y querer resolver las cosas a tu manera.
Dime frecuentemente: JESÚS, YO CONFÍO EN TI.
No seas como el paciente que le pide al médico que lo cure, pero le sugiere el modo de hacerlo.
Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo: YO TE AMO.
Si crees que las cosas empeoran o se complican a pesar de tus oraciones sigue confiando.
Cierra los ojos del alma y confía.
Continua diciéndome a toda hora: JESÚS, YO CONFÍO EN TI.
Necesito las manos libres para poder obrar.
No me ates con tus preocupaciones inútiles; Satanás quiere eso: agitarte, angustiarte, quitarte la paz.
Confía solo en mí, entrégate a mí.
Así que no te preocupes, hecha en mí todas tus angustias y duerme tranquilamente.
Dime siempre: JESÚS, YO CONFÍO EN TI y veras grandes milagros.
Te lo prometo por mi amor.